Secciones
:

Las redes sociales en la era de las noticias falsas y la post verdad

Staff laciberprensa.com

Por Cuauhtémoc González Valdez*

 

Un imán natural o artificial es un objeto material que tiene la característica de atraer partículas dispersas dentro de su campo magnético. Cuenta con dos polos (norte o sur; positivo o negativo) que, al interactuar con otros cuerpos materiales, les otorgan una orientación o concentración. A dicho proceso se le denomina magnetización o imantación.

Los grupos que integran la sociedad humana han funcionado de manera similar o análoga a los imanes naturales o artificiales. La diferencia, en el caso de los grupos sociales, consiste en que estos alinean las ideas de otros grupos en torno a sus polos o fines político electorales, económicos y culturales, entre otros, proveyéndoles eventualmente sentido e identidad.

La Real Academia Española (RAE) define al magnetismo como la "Propiedad de los imanes y las corrientes eléctricas de ejercer acciones a distancia, tales como atracciones y repulsiones mutuas, imanación por influencia y producción de corrientes eléctricas inducidas" y también la define como el "Atractivo que alguien o algo ejerce sobre otra u otras personas o cosas ".

Retomo estas definiciones del diccionario de la RAE, por servir al propósito de este artículo. En ese sentido, en la sociedad coexisten grupos dominantes y grupos subalternos, los cuales inducen un determinado magnetismo, imantación o polarización política, económica y cultural para influir y atraer lealtades de grupos a través de las redes sociales (Facebook, Twitter, Youtube, etc. )

En este artículo defino a la magnetización, imantación o polarización de las redes sociales como la alineación que los grupos sociales promueven, con la emisión de corrientes de opinión, información y acciones para atraer lealtades de grupos a sus campos político-electorales, económicos, legislativos, culturales, etc.  

Aunque los científicos muestran que la sociedad en la que vivimos se encuentra polarizada desde tiempos remotos, como lo plantea la perspectiva sociológica sobre la lucha de clases sociales, la imantación o polarización a través de las redes sociales es un fenómeno característico del siglo XXI, debido a su reciente aparición y eclosión global como plataformas tecnológicas comunicativas.

La forma más reciente de magnetización o imantación social son los desarrollos que han tenido las llamadas fake news (noticias falsas) en la era actual de la post truth (post verdad). La imantación o polarización social se desarrolla, tiende a evolucionar y crecer más rápida y ampliamente en la era post verdad, ya que lo importante (según dicha perspectiva de la post verdad) no es tanto la realidad o los hechos, sino las emociones o falsedades que se difundan sobre estos en las redes sociales, con el propósito de orientar o alinear las ideas y lealtades de los grupos sociales. Aunque la magnetización de las redes sociales también se genera mediante la  burbuja de filtros planteada por Eli Pariser, en este artículo nos enfocamos en la imantación o polarización mediante la inducción de corrientes de opinión a través de noticias falsas.

 

Un ejemplo reciente de ello ha sido la campaña electoral por la Presidencia de Estados Unidos en 2016, en la cual Donald Trump desplegó una campaña de polarización o imantación en las redes sociales, que también la ha continuado como presidente en funciones. Uno de los temas imantados o inducidos por Trump y su campaña electoral fue su exacerbación del racismo contra los mexicanos, raza a la que le atribuye mucho de los males que padecen los estadounidenses, motivo por el cual propuso la construcción del famoso muro fronterizo México-Estados Unidos. En ese contexto, Trump promovió la imantación o polarización en las redes sociales (aunque no exclusivamente a través de ellas), es decir, dio sentido al racismo de los estadounidenses, principalmente antimexicano, con el propósito de alinear rápidamente a grupos electorales y hacerlos afines a su causa para que emitieran sus votos a favor, contribuyendo -entre otros factores- para que obtuviera la presidencia de su país.

Cabe mencionar que la magnetización o polarización de los grupos sociales no es propia del ecosistema de las redes sociales, pero en este artículo quisimos abordar el tema desde esa perspectiva. Existe un estudio de Hunt Allcott y Matthew Gentzkow, de las universidades de Nueva York y Stanford, respectivamente, que señala que las redes sociales fueron una fuente importante pero no dominante de noticias electorales en los comicios presidenciales de Estados Unidos en 2016. Menciona que noticias falsas conocidas de Trump se compartieron en un total de 30 millones de veces, mientras que las de Clinton se compartieron ocho millones de veces.

Por su parte, Pew Research Center (PRC) reportó en septiembre de 2017 que el 67 por ciento de los encuestados había recibido al menos algunas de sus noticias en las redes sociales. Otra encuesta de PRC detectó que dos de cada tres adultos de Estados Unidos (64%) considera que las noticias falsas o inventadas "causan una gran confusión". Incluso que el 23 por ciento admitió que había compartido una noticia falsa, sabiendo en ese momento que era inventada o no. Ese tipo de casos, de compartir noticias falsas, entre otros aspectos, deben ser estudiados para conocer sus implicaciones en la polarización y alineación de lealtades de los grupos sociales. Mientras, varios medios, redes sociales y plataformas tecnológicas han apoyado The Trust Proyect para tratar de contrarrestar la distribución de noticias falsas, así como han suspendido selectivamente el pago de anuncios publicitarios a sitios web que propagan intencionalmente noticias falsas, aunque con resultados infructuosos o modestos hasta ahora.

Las redes sociales y las noticias falsas representan un fenómeno emergente que debe seguirse abordando y profundizando, porque sus implicaciones en la polarización y lealtades de los grupos sociales apenas comienza a explorarse.

* Cuauhtémoc González Valdez es profesor titular de periodismo en la Universidad de Sonora. Es doctor en periodismo por la Universidad de Málaga, España. Twitter @cuau

 

Comentarios